Para saber más... EL PROCESO DE LA VOCACIÓN ( II )
miércoles 2 de julio de 2008
La escucha
"Tenía dentro de mí como un fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía" (Jeremías 20, 9).
Para descubrir lo que Dios quiere, es necesario escuchar, mirar y experimentar. Para esto, necesitas silencio interior y exterior; el ruido impide percibirlo. Necesitamos redescubrir el valor del silencio, buscar espacios para dejarnos alcanzar por la mirada de Cristo. El silencio nos ayuda a percibir la voz de aquél que sigue llamando, nos ayuda a captar el paso de Dios por nuestra vida, a purificar nuestro corazón, a ver el signo de la cercanía de Dios que son los otros, a ser agradecidos... En definitiva, el silencio, no es un fin en sí mismo, sino un medio para que en nuestra vida encuentre sitio Jesús, el Señor, la Palabra hecha carne que sigue saliendo a nuestro encuentro para darnos vida. No lo dudes, busca momentos para escuchar(le) y se alegrará tu corazón.
Dame, Señor, un corazón que escuche.


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